Mariana Landázuri Camacho

La sola idea de que los ríos de Quito vuelvan a correr limpios se había considerado una batalla prácticamente perdida. Donde primero se la pierde o se la gana es en el imaginario, que es social por definición. Y donde esa idea se sepultó fue en la disyuntiva que enfrentó en su momento el Concejo Metropolitano entre el Machángara o el Metro.
Y reflotarla ha tomado todos estos años. Un tiempo que ningún funcionario o autoridad electa está dispuesta a desperdiciar. Sea porque sus períodos son demasiado cortos como para adjudicarse el logro, sea por la tan reclamada falta de visión a largo plazo. Ese tiempo invisible y sin respaldo lo han puesto los colectivos ciudadanos.
Caminar con las autoridades municipales ha sido arduo porque ganar en el imaginario ha significado poner juicios, comparecer en las salas penales y en el Concejo Metropolitano, recibir apelaciones y volverlas a ganar. Solo gracias a ese inmenso batallar se han conseguido los magros resultados que tenemos: una legislación que establece la jurisdicción municipal sobre los ríos (la ordenanza Verde-Azul), una autoridad a cargo de ellos (la Unidad de Microcuencas en la Secretaría de Ambiente), la determinación de la autoridad judicial de que los ríos Monjas y Machángara son sujetos de derechos y un par de sentencias que exigen resarcirlos.
¿No caían todas esas acciones dentro de las competencias municipales? Naturalmente que sí, pero nada de ese cuerpo legal existía y sin presión externa no se la habría expedido tampoco. Hablar de los ríos ha entrado al discurso municipal gracias a una campaña que no ha cesado a lo largo de al menos 4 años.
Que haya entrado en la agenda, sin embargo, no significa que el Municipio de Quito tenga un diagnóstico del Machángara o algún plan con indicadores de avance, ni que ese plan se articule con toda la ciudad o que incluya a los colectivos que lograron introducir el tema en el discurso. Lo que ha habido hasta finales del 2025 son acciones aisladas para intentar cumplir con una sentencia.

Ph. Mónica Aguilar V. /@saokma
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Masificar la conversación
Ahora se necesita que la ciudad converse sobre sus ríos, que esa conversación salga del formato áspero y judicial de autoridades presionadas por colectivos ciudadanos.
En este, como en cualquier otro de los asuntos públicos, la que inclina la balanza es la ciudadanía. Una que si bien no necesariamente participa de las acciones de presión, se ha expresado en las urnas reiteradamente a favor de la naturaleza (la Constitución que estableció sus derechos, el Chocó andino, el Yasuní).
Masificar la conversación significa que nuestros ríos nos importen como le importan a la ciudad de Cuenca, que salió a recorrer las calles como el quinto río en septiembre de 2025 y enfrentó, en ese caso, al gobierno nacional.
Significa también estar dispuestos a pagar por la limpieza de los ríos. Para construir las plantas de tratamiento de aguas residuales Cuenca tiene un tarifario en la planilla de agua potable que diferencia entre uso domiciliar y comercial. Aparte de un rubro fijo por tener agua potable disponible los 365 días del año, en ambas categorías la tarifa por metro cúbico sube a mayor volumen de consumo, como es obvio.
La tabla de costos de Cuenca indica que hay una tarifa base por metro cúbico. ¿Cuál es la tarifa real en Quito? ¿La conoce alguien, la manejan las autoridades? Nadie habla de eso y mucho menos de cuánto le hacemos pagar a la naturaleza por el agua que nos sirve y que devolvemos inmunda. Nadie se atreve.
Lo que rige a partir de enero de 2026 es una ordenanza que establece el costo de recolectar la basura con base en el consumo de agua potable. Se asume que quien más agua consume, más residuos genera. Y queda bastante recorrido aún para ajustar cifras, por ejemplo la de ese 28% que la Empresa de Agua Potable mantiene en pérdidas por agua que nadie paga.
Sin hablar de financiamiento, indicadores y diagnóstico del río Machángara seguimos solo en discurso. Todo lo que se ha logrado hasta el presente no llega al agua todavía. Los ríos del cantón siguen transportando tanta contaminación como antes de dar la batalla. La disyuntiva presupuestaria va a seguir siendo Machángara-Metro porque un pasaje tan subsidiado del transporte municipal presiona a las autoridades a ampliarlo para ganar volumen de pasajeros.
Y el transporte o la vialidad son lo único que está posicionado en el imaginario quiteño.
Comenzar esa conversación
La herramienta por excelencia que han usado los colectivos para convocar a la ciudadanía han sido las mingas. Con enorme generosidad para organizarlas, ese ha sido el espacio donde arrancaron las primeras acciones y reflexiones ciudadanas. Solo estando cerca de los ríos se entiende.
Allí no solo nadie duda de la obligación de limpiarlos, sino que en las mingas se fragua la visión que tanta falta le hace a la sociedad. Una visión que no va a llegar de las autoridades que ganen en las siguientes elecciones, porque es exactamente al revés. Si una idea no es aceptada por una amplia franja de la población, las autoridades que vengan no la pueden poner en marcha. Incluir en una tal visión a los ríos del cantón exige romper la artificial comodidad urbana que recibe todo hecho, sin afrontar ninguna consecuencia. ¿Cómo, por ejemplo, erradicamos la desnutrición crónica infantil sin ríos limpios?

La conversación ha llegado más lejos porque ha sido audaz, como lo requiere el estado de los ríos. La mira de los colectivos es llegar a armar este 2026 un comité de gobernanza del río San Pedro. Este río recorre tres cantones de la provincia de Pichincha y en él desemboca el Machángara. Cada uno de los cantones ha estado representado por funcionarios municipales, además de otros provinciales y sectoriales, en los talleres iniciales para dar forma a ese comité.
La lógica es ver al río en todo su cauce, no en las jurisdicciones territoriales de cada cantón. No es solo sentido común, es nuevamente el ejemplo que establece Cuenca desde hace casi tres décadas. Si allá funciona esta figura administrativa, aquí también puede ser el motor que revierta el estancamiento en un propósito común.

Guardianas del río
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guardianas.machangara@gmail.com
Rescate del río San Pedro